Tú, que estuviste en mis momentos de máxima felicidad, que tu recuerdo solo evocan sentimientos de alegría.
Tú, que me dejaste tirada.
Hoy te escribo, no con sentimiento de rabia, ni de rencor, no, te escribo desde ese sentimiento que algunos llaman tristeza.
A día de hoy, no supero tu pérdida, no consigo encontrar nuestro punto y final, la cosa es que a ti te resultó tan fácil.
Me ilusioné mucho contigo, puse mi vida y mi futuro en tus manos, esperaba la vida con la que siempre soñé tener, a tu lado.
Lo he dado todo por ti, tú no supiste entenderme, por eso tantas peleas.
Nunca me has valorado lo suficiente, ni veías mas allá, tan solo te has quedado con los reproches que yo hacía por que no me entendías.
Ahora, no sé como seguir mi camino, en fin, lo construí junto a ti, y ahora seguirlo sola...
Eso no quita que el tiempo que estuvimos juntos no fuese maravilloso, por eso mismo, me cuesta tanto desprenderme de ti.
Sé que tú ya has seguido para adelante, mientras yo sigo aquí estancada, por eso veo un error luchar ya.
Aprenderé a dejarte ir, lo prometo, ese día volveré a ser feliz y por lo tanto ya no te necesitaré.
Ha sido un honor.
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